Construyeron sus viviendas en terrenos inestables, sin acceso a los servicios básicos y muchos sin títulos de propiedad.

De esta manera hace varias décadas en la capital se comenzaron a formar los asentamientos, que hoy ya alcanzan los 161, según un informe elaborado por la organización Techo Honduras.

Según los datos que se recopilaron en las diferentes comunidades, unas 214 mil personas viven en estas zonas ilegales e inseguras.

El informe también revela que nueve de cada diez asentamientos no cuentan con conexión al sistema de alcantarillado, además que seis de cada diez no poseen una red de distribución de agua potable; y tres de cada diez zonas no cuentan con acceso seguro a la red de energía eléctrica.

“Es una situación realmente alarmante, no solo por la zona, también son espacios vulnerados a derechos, no tienen servicios básicos y unos están en conflicto”, detalló Daniel Lanza, gerente Social de Techo Honduras.

Con respecto a la posesión de títulos de propiedad, siete de cada diez personas no son propietarios del lugar donde residen, lo que los hace proclives a recibir diversas amenazas de desalojo.

El 70% de los asentamientos que nosotros relevamos están en condición a vulnerabilidad a desastres naturales”, expresó Lanza.

Los materiales predominantes con los que han sido construidas las casas son techos de láminas de zinc, paredes de madera y piso de concreto.

“Más allá de ser caracterizados como informales, se debe reconocer la autoproducción material y social de quienes los habitan”, agregó Lanza.

 

Fuente: El Heraldo